Asamblea en la carpintería. ¿Y si juzgamos a las personas por sus virtudes?

carpinteria
Hace tiempo, en una carpintería, se celebró una extraña asamblea. Fue una reunión de herramientas para arreglar sus diferencias.
El martillo quería ejercer la presidencia, pero la asamblea le notificó que tenía que renunciar. ¿La causa? ¡Hacía demasiado ruido! Y además se pasaba el tiempo golpeando.
El martillo, aceptando su culpa, pidió que también fuera expulsado el tornillo, ya que había que darle muchas vueltas para que sirviera de algo.
El tornillo, aceptó resignado, pero a su vez pidió la expulsión de la lija. Hizo ver que era muy áspera en su trato y siempre tenía fricciones con los demás.
Y la lija estuvo de acuerdo, a condición que fuera expulsado el metro que siempre se pasaba el día midiendo a los demás, como si fuera el único perfecto.
En medio de la reunión entró el carpintero, se puso el delantal e inició su trabajo.
Utilizó el martillo, la lija, el metro y el tornillo. La tosca madera inicial se convirtió en un lindo mueble.
Cuando la carpintería quedó nuevamente sola, la asamblea reanudó la deliberación, pero esta vez, tomó la palabra el serrucho:
“Señores, ha quedado demostrado que tenemos defectos, pero el carpintero trabaja con nuestras cualidades. Eso es lo que nos hace valiosos. Así que no pensemos en nuestros puntos malos y concentrémonos en la utilidad de nuestros puntos buenos.”
La asamblea encontró entonces que el martillo era fuerte, el tornillo unía y daba fuerza, la lija era especial para afinar y limar asperezas y el metro era preciso y exacto.
Se sintieron entonces un equipo capaz de producir muebles de calidad. Se sintieron orgullosos de sus fortalezas y de trabajar juntos.

Es fácil encontrar defectos, cualquiera puede hacerlo, pero encontrar cualidades, eso es para grandes mentes, capaces de inspirar y motivar a un equipo para lograr todos los éxitos posibles.

Y terminamos este relato con esta gran frase de Albert Einstein

“Todos somos genios. Pero si juzgamos a un pez por su habilidad para trepar a un árbol, vivirá toda su vida creyendo que es estúpido.”

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Asamblea en la carpintería. ¿Y si juzgamos a las personas por sus virtudes?
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