El optimismo se aprende

Desde mentalhealthamerica.net una de las principales instituciones sobre Salud Mental en Estados Unidos, apuntan que es posible aprender a pensar en positivo y que esto se traduce en cambios en la configuración cerebral. Para aprender a ser positivos nos proponen una serie de actitudes a seguir:

optimismo

PROMOVER EL OPTIMISMO

Ser optimista no significa ignorar los aspectos desagradables de la vida sino centrarse en lo positivo tanto como sea posible. Para que esta práctica se vuelve más fácil con el tiempo podemos seguir estos pasos:

1.- Escribir sobre un futuro en positivo: visualizar  objetivos y sueños que se hacen realidad y escribir sobre el futuro en vez de sólo imaginarlo.

2.- Buscar el aspecto positivo: a través de preguntas  como: ¿Cómo puedo crecer a partir de esta situación?, ¿He desarrollado nuevas habilidades a raíz de esta adversidad?, ¿Me siento orgullos@ sobre la forma en la que llevé la situación?

PRACTICAR EL AGRADECIMIENTO

Ser conscientes y apreciar lo positivo de vida individual aumenta el bienestar emocional y el estado de ánimo. Para aumentar esta sensación podemos:

3.- Escribir una carta: según el investigador Martin Seligman, en uno de sus estudios pidió a diferentes personas que escribieran una carta agradeciendo a alguien que había sido especialmente amable con ellos y después que la entregaran en persona. Quienes escribieron la carta disfrutaron de claros efectos positivos incluso un mes más tarde.

4.- Mantener un diario: escribir sobre los aspectos positivos que nos afectan: logros importantes, momentos emocionantes o grandes relaciones personales. Esta práctica la lleva a cabo el oscarizado Matthew McConaughey

5.- Disfrutar de los momentos especiales.

6.- Compartir las buenas noticias: las personas que cuentan a un ser querido algún acontecimiento feliz lo disfrutan incluso más.

EVITAR LOS PENSAMIENTOS NEGATIVOS

Para ser cada vez más positivo hay que evitar aquello que nos deprime, esto se consigue con la práctica y para ello podemos seguir estos pasos:

7.- No convivir en el pesimismo: centrarse en lo negativo puede deteriorar el rendimiento en las tareas que se emprenden. Dedicar la energía necesaria al problema, posponer la preocupación para cuando el estado de ánimo mejore, buscar soluciones concretas al problema, involucrarse en otra tarea agradable con la que ocupar la mente, son algunos consejos para manejar mejor este tipo de situaciones.

8.- Adiós a los pensamientos negativos. Siguiendo estos consejos: pensar en los logros para mejorar la autoestima, imaginar los consejos que daríamos a un amigo con preocupaciones similares y evitar los pensamientos extremos de todo o nada.

disfruta

Y si queréis saber más os recomendamos el libro “Aprenda optimismo” del psicólogo Martin E. P. Seligman

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