Encontrar la felicidad en las cosas simples en cinco sencillos consejos

La felicidad no es un estado que se alcanza y en el que podemos permanecer por tiempo indefinido. Más bien podríamos decir, a la manera del célebre escritor y filósofo Bertrand Russell, que la felicidad está construida con pequeños momentos en los que la vida nos muestra su mejor cara y de los cuales podemos nutrirnos para enfrentar los episodios duros que seguramente nos chocaremos.

Una forma de ir asimilando esas subidas y bajadas anímicas es la noción de encontrar la felicidad en las cosas simples. Y si bien no existe una receta perfecta y que aplique en todos los casos individuales, estos sencillos consejos nos pueden permitir detectar la magia en los pequeños detalles que están presentes de forma cotidiana y que a veces omitimos o pasamos de largo.

1. Darse la oportunidad de explorar nuevas posibilidades

Diariamente es fácil ir descubriendo nuevas formas de hacer las tareas cotidianas. No es necesario cambiar radicalmente de hábitos, más bien lo que hace falta es ir cambiando pequeños detalles en cosas sencillas. ¿Siempre comemos la pasta con salsa de tomate? ¿Por qué no cambiar y prepararla a la crema, o con una audaz salsa de aceitunas y alcaparras? Algo tan absolutamente simple como ello puede generar una sensación de auto realización que nos dibujará una sonrisa en el rostro. De la misma forma, podemos ir modificando pequeños detalles, recorriendo lugares diferentes, y notar como esos pequeños cambios incrementan nuestra sensación de satisfacción y buen humor.

2. Atreverse a hacer cosas inesperadas

Una continuación de esta idea de otorgarnos la posibilidad de probar cosas ligeramente diferentes en la vida diaria, es dar un paso más y de vez en cuando, forzarnos a salir de nuestra zona de confort. Si siempre salimos de fin de semana al mismo restaurante, o al mismo sitio natural, forzarnos a ir a un sitio diferente. Si normalmente vamos a la playa, ir a pasar un fin de semana en el bosque. Si normalmente tomamos el transporte colectivo para ir al trabajo, intentar ir en bicicleta. Si siempre nos quedamos con las ganas, comprar un billete de lotería y tentar un poco a la suerte. Entre más nos habituemos a la sensación de romper la rutina, más nos iremos alejando de estar detenidos en una zona de confort peligrosa para nuestra salud mental. Ese valor de atrevernos a hacer cosas inesperadas reforzará nuestro ánimo y nuestras ganas de hacer cosas que pueden esconder una gran felicidad.

3. Observar la belleza de los detalles

El valor es positivo en este esfuerzo de encontrar momentos de felicidad en cosas sencillas, pero también lo es hacer una pausa en la vorágine de la cotidianidad y analizar los detalles de belleza que nos rodean. Ver la belleza del agua congelada en invierno y la inspiradora combinación de colores de las flores en primavera. Escuchar la respiración de nuestra pareja por las noches. Detenernos y realmente observar lo que sucede es una sensación única que nos permite llenarnos de la belleza que hay en todo lo que nos rodea.

4. Permitirse crear

Dar rienda suelta a la creatividad es una forma excelente de disfrutar de las cosas simples de la vida que pueden atraer la felicidad. No es necesario crear una millonaria obra de arte. El hecho de tejer, bordar, dibujar, escribir un diario, realizar una deliciosa torta, cuidar de un rosal… la cuestión es permitirnos crear algo. Ver que nuestra mente y nuestras manos son capaces de crear belleza y cosas hermosas. Esa sensación de cumplimento de algo lindo es muy enriquecedora y otorga un sentimiento placentero profundo y reparador.

5. Desconectarse y respirar

No hay nada que pueda darnos tanta felicidad sencilla como el hecho de hacer una pausa en la velocidad cotidiana, la tecnología y la prisa y simplemente tomar un momento para respirar. No es preciso ser un experto en mindfulness o meditación. Es sentarnos en silencio y darnos cuenta de que nuestro cuerpo respira, existe y está en el momento presente. Dos minutos de silencio, de no responder mails ni mensajes, de cerrar los ojos y sentir el ritmo pausado de nuestra respiración, son suficientes para recargarnos de energía. Además, nos permite hacer una costumbre que eventualmente puede ser muy positiva para nuestra construcción cotidiana y simple de una felicidad duradera.

 

 

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