No desprecies nunca a nadie: hasta un átomo hace sombra.

¡Buenos días! Acabamos la semana con un cuento (desconocemos quién es el autor) para reflexionar, para valorar bien a las personas, saber apreciar las cosas, por pequeñas o insignificantes que nos parezcan.

Una vez, había una preciosa rosa que se sentía muy feliz de ser la más hermosa del jardín.

Sobre ser tan bella, la gente no se acercaba a ella, la miraba desde lejos. Un día la rosa se dio cuenta que era porque a su lado había una sapo negro y feo, así que la rosa no dudó en decirle:

-Sapo, aléjate de mi. Por tu culpa la gente no se acerca a verme, ¡eres muy feo!

-Muy bien -contestó el sapo- si quieres que me aleje, eso haré-. Y el sapo se fue de su lado

Al poco tiempo, el sapo, mientras paseaba por el jardín, se dio cuenta que la rosa estaba muy marchita, sus pétalos iban cayendo.. Se acercó a ella y le preguntó:

-¿Qué te pasa rosa? Tienes muy mal aspecto.

-Es que desde que tú te fuiste, las hormigas me muerden sin parar -contestó triste la rosa- ya no seré la más hermosa del jardín.

Y el sapo le contestó:

-Claro, cuando yo estaba a tu lado, comía esas hormigas y no dejaba que llegarán a ti, por eso siempre eras la más bella del jardín.

no desprecies a nadie

“No despreciéis a nadie: un átomo hace sombra.” Pitágoras

Cuantas veces no sabemos apreciar como se merecen a los demás. Creemos que no nos pueden aportar nada y rechazamos su ayuda. ¿A cuánta gente que nos cruzamos diariamente por la calle saludamos con una sonrisa? Seguramente le alegraríamos el día, y mejor aún, el día que lo necesitemos nos sonríen a nosotros y nos hacen un poco más felices. ¿Y las cosas que tenemos? ¿La sabemos valorar? ¿O pasamos más tiempo pensando en lo que no tenemos…?

Nadie debe despreciar a nadie ni nada. El camino es largo y quien menos pensemos nos puede ayudar a avanzar. Todos tenemos algo que aportar, algo que enseñar y algo que aprender de los demás.

¡¡¡FELIZ FIN DE SEMANA!!! 🙂

No desprecies nunca a nadie: hasta un átomo hace sombra.
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