La fuerza de voluntad

Gracias a la voluntad podemos decidir nuestra propia conducta, tomando decisiones de manera libre y consciente para elegir qué acción realizar. La voluntad es el principal motor de acción para conseguir objetivos.

La fuerza de voluntad va muy unida a la motivación, pero no significan lo mismo. La motivación es un impulso que lleva a la acción debido a un estímulo, siendo un estado emocional que puede verse afectado por diversos factores, mientras que la voluntad es la capacidad para decidir, siendo más estable. La motivación será eficaz con objetivos cortos o en momentos puntuales. Y la perseverancia para una meta a largo plazo, será más importante la voluntad.

 

Consejos para aumentar la fuerza de voluntad

La Fuerza de Voluntad tiene una gran importancia, influyendo en todas las áreas de nuestra vida. Gracias a ella podemos tomar las decisiones adecuadas para lograr los objetivos que nos hemos propuesto o aquello que tanto deseamos.

Para tener fuerza de voluntad es necesario mantenerse enfocado en el objetivo a pesar de los impulsos. También gestionar correctamente la motivación, conocernos a nosotros mismos, saber qué estímulos ayudan a provocar el efecto de la motivación y utilizarlos a nuestro favor.

Otro aspecto muy importante es creer en uno mismo, valorando las dificultades de las acciones a realizar, así como la recompensa que obtendremos, para determinar si estamos dispuestos a realizar el esfuerzo que se necesita. Tener fuerza de voluntad consiste en potenciar el yo responsable ante el yo irresponsable. Ser capaz de elegir la opción que más nos conviene a lago plazo.

La fuerza de voluntad depende de muchos factores, algunos de ellos podemos mejorar, fortaleciendo algunas capacidades y aprendiendo algunas habilidades. Aquí tienes algunos consejos para aumentar la fuerza de voluntad:

Céntrate en un objetivo

Determina cuál es el objetivo más importante para ti en este momento y también el que sea más sencillo. Así aumentará tu motivación para afrontar el siguiente proyecto.

Debes ser realista

Debes proponerte metas que sean posible conseguir, porque si nos proponemos cosas irreales, la probabilidad de no conseguirlas es muy alta.  Y la consecuencia será la frustración.

Ten una referencia

Busca personas que admires y que te inspiren para aprender y utilízalas como ejemplo, teniendo presente que cada persona es única y cada proceso es diferente.

Ves poco a poco

Puedes dividir el objetivo en partes más pequeñas, claras y concretas.

Ten un plan definido

Es muy importante decidir cómo lo haremos, teniendo muy clara la estrategia a seguir. Busca la mejor forma de conseguir tus objetivos disfrutando del proceso.

Sin excusas

Nunca será el momento perfecto y si lo deseas, siempre encontrarás una excusa para no hacer lo que te has propuesto. Se trata de hacerlo aunque la situación no sea la ideal.

Confía en ti mismo

Piensa en éxitos pasados. Cuando vengan a tu mente pensamientos como “no soy capaz”, piensa en otros momentos en que sí has tenido fuerza de voluntad y has conseguido tus metas. Es fundamental tener confianza en uno mismo.

 

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